En el libro El Oro. Pueblo Mágico, Christian Bueno, cronista de este municipio cita a Alejandro Carreño, bisnieto de Jacobita Galán –para referirse a la bebida tradicional: “La chiva es como la vida… dulce, con dejos amargos”.

Cuentan que la chiva nació como un remedio para el estómago: en un pueblo minero, los trabajadores la bebían como digestivo, quizá luego del daño que les hacía el purgante que les daban para evitar que se tragaran las pepitas de oro, quizá sólo como costumbre. 

Cuentan que la chiva nació como un remedio para el estómago

Aunque el origen de la receta se cuenta distinto por cada uno de los productores, especialmente en los últimos años que ha cobrado mayor relevancia y fama, todos coinciden en que la bebida se prepara a partir de hierbas medicinales: la prodigiosa es la que le da el sabor amargo.

Las marcas de chiva se han multiplicado “La chiva de Jacobita”, dicen, se comenzó a vender en una famosa cantina ubicada en la calle 5 de mayo esquina con 16 de septiembre, de la cual ya sólo queda la barra. Está también El gallo de Oro, un lugar donde se prepara de diversas maneras: con agua mineral, hielo… y que, amablemente, atienden la descendencia y esposa de Joel Parrales, un antiguo productor de chiva que falleció en el 2013. 

Magdalena Parrales, productora y copropietaria del “Gallo de Oro”

En conjunto, El Oro es un lugar rico en muchos sentidos pero fue a partir de la declaración de Pueblo Mágico que se cultivaron aspectos relacionados con el turismo; la conformación de esta bebida verde, de sabor dulzón heredado por el anís, es uno de ellos, bien vale la pena probarla, conocerla y hablar de ella, como de la historia, la cultura y los aspectos que conforman este municipio.

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